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De qué va este blog…

Tendemos a estar tristes los domingos, a quejarnos los lunes y a ponernos como motos los viernes.

Tendemos la ropa, tendemos a infinito, tendemos a la cordura cuando quizás lo más sano es elogiar, un pelín, a la locura.

Este blog va de lo otro, de las pequeñas-grandes cosas, de tender una mano a la alegría, a la gente corriente que da calambre. Va de música, de cine, de viajes, de amores pasionales. De mi hijo.

Soy rubia, tengo mis sombras y mis dudas, no pretendo sentar cátedra, una rubia jamás osaría a algo tan complicado…🤪

Leedme, no me leáis, pero tratad de ser felices, que la vida es un ratito, que se pira ¡que se va por una alcantarilla! Sonreíd, brindad, emborrachad a la tristeza, que es muy mala, que es muy negra…

Sushi Q.

Como los salmones

Llevo mucho tiempo siendo fuerte, mucho tiempo tirando del carro, mucho tiempo sonriendo cuando mis ojos claman por unas cuantas lágrimas.

Hoy, ahora mismo, acabo de cumplir cuarenta y dos.

Estoy cansada, mucho, demasiado; no por cumplir años sino porque sí, por tanto, por tan poco, por tan demasiado.

Hoy me permito no celebrarlo.

Hoy me permito no soplar las velas de una tarta que no me apetece y que me viene larga.

Hoy me permito no nadar contra corriente, como los salmones.

Hoy me permito llorar y desahogarme.

Hoy me permito ser yo, sin tapujos, sin trampantojos, sin escenario, sin telón.

Hoy me permito no coger el teléfono si me llaman, no contestar a WhatsApps, no sonreír porque sí, sino porque no.

Hoy me permito ser yo misma, sin disimulos, sin recovecos, con mis curvas preciosas, con mi tristeza, mi nostalgia y mi fiereza.

Hoy me permito darme un respiro.

Estoy cansada, no pasa nada por estarlo. Me lo permito.

Me alegra cumplir años: estoy viva, pero no me apetece celebrarlo.

No necesito velas, no quiero ser una chica excelente.

Hoy me permito estar abatida.

Hoy me permito no ir contra corriente, como los salmones, ya lo haré cuando me apetezca, lo necesite o me convenga.

Sushi Q.

Wish you were here

Se me revolvió la tripilla el otro día, no te voy a engañar. Estoy lesionada del pie pero no ciega y no soy inmune a tu mirada (ni a tu barba). No tengo mariposas, eso solo se tiene en la adolescencia, pero tengo vísceras, que es peor 😔

Se que ya no me lees, haces bien. Escribo para mi, porque si no lo hiciera moriría por atragantamiento de palabras bonitas, tristes y asalmonadas y una rubia como yo, tan pirotécnica, no puede esperar a morir de una forma tan cursi y poética.

Sigo aquí, pero no sé hasta cuando, los estados pueden cambiar en una noche, en un segundo… sabes de lo que hablo. Sigo aquí pero también allí, en aquel momento en que la música invadió mi salón y las luces del árbol de navidad nos acompañaron. Tú ya no estás, no sé dónde estás, supongo que por ahí, en el lado oscuro de la Luna. How I wish you were here.

Ojalá estuvieras más loco y fueras menos sensato. Te odio y te extraño. No puedo evitarlo. Puto barbas cabezón de los cojones ¡Vuélvete loco!

Hace falta ser valiente para desnudar aquí, frente al respetable, mis sentimientos, pero si no lo hago muero… y me gusta la vida, me gusta vivir, soy una vividora, una disfrutona, una rubia loca que bailaba sola hasta el amanecer.

Tiré todos tus regalos. Abrí la bolsa de la basura y los tiré sin miedo y sin compasión. No podía verlos, me hacían mal aquí dentro 🖤

Me despedí de ti pero te extraño. Te dejé, pero te odio y te extraño. How I wish you were here.

Sushi Q.

*Eres sunormal.

https://open.spotify.com/track/7aE5WXu5sFeNRh3Z05wwu4?si=sgNj5N9PTwmkG6RUUcUIIQ

La gente amable

La gente amable me puede. Hay muchas cosas que me pueden, no soy indestructible; una vez, como hace seis años, pretendí serlo y fracasé. Me gustó fracasar eso me hizo aprender y continuar.

El viernes salía para ir a trabajar y el jardinero me vio con la muleta:

-Buenos días.

-Buenos días.

Y tapó con su mano el aspersor para dejarme pasar y que no me mojara.

-Muchas gracias. Le dije.

Sonrió.

Seguí ‘caminando’ hasta el coche y se acercó.

-Por favor, si puedo ayudar…

Hizo gestos con sus manos, como de agarrar cosas, de llevar cosas. Es rumano y creo que no domina aún el castellano.

-Ohhh, pues muchas gracias, qué amable. Le constesté sonriendo. Y él continuó haciendo su impecable, porque así lo creo, trabajo.

La gente amable me puede, me pone una sonrisa en los ojos. La gente amable no escasea solo que muchas veces es tímida y tiene miedo a respuestas bruscas o a reacciones no amables.

Yo sigo sonriendo, sigo ‘caminando’ por mi camino de baldosas amarillas y me voy encontrando con gente amable y con gente que no lo es.

Mi hijo coloca todos los felpudos de los vecinos del rellano de nuestra escalera cuando ha terminado de fregar la mujer de la limpieza.

-Hijo, eso está muy bien, eres amable y cuidadoso. Estoy muy orgullosa de ti.

Él sonríe aún sin saber que forma parte de la gente amable. Cuando sea mayor sé que seguirá siéndolo. Es mi herencia en vida, al igual que yo aprendí, de mi madre, a ser generosa. No he conocido jamás a una persona tan generosa como mi madre. Es cierto, no hay persona igual en la Tierra.

Mi hijo ya duerme. Yo estoy casi a punto.

No dejéis jamás de ser amables y generosos: No pasa nada pero sucede mucho.

-Sushi Q. (Aún coja, pero sonriendo y sintiéndome vulnerable a ratos y otras, indestructible)

La gente que silba

La gente que silba es distraída, amable y nada morbosa. Suele caminar con las manos en los bolsillos (sobre todo en otoño, no sé por qué pero así es) y no le gusta meterse en la vida de los demás, no es nada cotilla.

La gente que silba es inofensiva, bueno, excepto los asesinos de las pelis de sobremesa; esos siempre silban para disimular, claro, pero su silbido no es alegre ni amigable sino tétrico y como diciendo: ‘… la sarta de puñaladas que te voy a asestar en cuanto te pille, víctima’, y continúan silbando como si nada.

La gente que silba (menos los asesinos de peli de sobremesa) debería estar amparada por alguna asociación sin ánimo de luto, habría que convertirla en especie protegida, a mí me da miedo que se extinga: alegra la existencia y encima lo hace sin darse cuenta debido a su condición de distraída.

Ayer comencé a caminar sin muletas y me sorprendí silbando por el pasillo de casa mientras daba sorbitos a mi infusión de jengibre con canela. Iba con el móvil en el bolsillo de atrás del vaquero escuchando una canción de silbar y, al oírme, me invadió una sensación muy agradable, como de calma y tranquilidad.

Mi hijo me dijo el otro día:

-Mami, ya silbo, mira, ¡Prfrfrfrfr!

Y un montón de babas se dispersaron entre nuestras caras. Nos reímos, nos tiramos en la cama y volvimos a reírnos. Mi hijo será un buen silbador lo sé, los tíos felices silban y él lo es.

La gente que silba es mágica, y no me refiero a mi, yo no soy mágica, soy sensible y alegre, la Magia se la dejo a los niños, ellos si son mágicos, aunque no sepan silbar.

Gracias, gente que silbáis por la calle.

Sushi Q. (Lanzando a tomar por saco mis muletas y silbando)

*Con muletas/Sin muletas (pero siempre silbando)

*No se por qué leches salen los gifs de lado. Si alguien sabe cómo arreglarlo que me de un silbidito 😗 Gracias.

La escena de la bolsa

Esta semana he sido consciente de que mi lesión del pie izquierdo me quiere decir algo: Para•

También he sido consciente de por qué me lesioné: coincidió con algo, algo que me pudo y traté de mitigar machacando mi cuerpo, a golpe de deporte, en el gimnasio. Fui a machetazos y yo no soy de ir a machetazos.

Necesito detenerme, hacer parón y cuenta nueva, agarrar una goma Milan impoluta e ir borrando del cuaderno aquello que me frena. Sé lo que es, o lo voy sabiendo.

¿Recordáis la escena de la bolsa de ‘American Beauty’? es magia pura. Así me siento yo: sé hacia donde dirigirme, o lo voy sabiendo, pero el viento me lleva de un lado a otro, me zarandea. He de detener ese remolino, por muy romántico que parezca, y volver a caminar sin viento, miedo no tengo.

Cuando te das cuenta de que hay algo que debes frenar, de que vas muy rápido y de que: así no, hay que aplacar los ánimos, bajar el ritmo, atusarse el flequillo y respirar… respirar muy hondo y muy largo.

Sushi Q. (mejorando, queriéndome, conociéndome, que ya es algo, un buen algo)

*Por favor, ved la escena y escuchad la música, es tan bonita que duele.

La cucaracha

Todos necesitamos ánimo, todos; yo, también.

Vais a superar eso que os lastima. No sé cómo pero encontraréis el modo. Lo sé. Ánimo.

Una vez, durmiendo en un barco en la Bahía de Ha Long, apareció, sobre la cama del camarote, una cucaracha marrón. Era enorme, maravillosa, de las que vuelan.

Me incorporé muy despacio, la observé, ella no sé qué hacía, supongo que cucarachear, me puse de pie y fui de puntillas para evitar que me mirara (estaba desnuda y no sabía si esa cucaracha pudiera ser Gregorio Samsa…)

Agarré una tela de la cama, la envolví con mucho cuidado para que no crujiera (todos sabemos que el crujido de una cucaracha da más miedo y asco que la cucaracha en sí) abrí la puerta del camarote y la lancé al pasillo.

Me sentí valiente, fuerte, independiente. No necesité a nadie que lo hiciera por mi.

Hoy me siento así: valiente, fuerte independiente.

Todos necesitamos ánimo, todos, así que hacéos un favor y animáos a agarrar a la puta cucaracha que os ha sido asignada y soltadla por ahí. Son pequeñas en comparación con nosotros, y el miedo que tenemos es del tamaño que nosotros le otorguemos. Agarradlo y soltadlo por ahí, al miedo (es fácil pero difícil ¿eh?)

Sushi Q. (aún coja pero mejorando. La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque no tiene porque le faltan, las dos patitas de atrás) Pues si puedo y seguiré pudiendo.

Ánimo 💪🏻

*Ya pondré fotos del camarote. Ojalá hubieran estado los Hermanos Marx, hubiera sido más divertido 🙃

*Os dejo la versión de Satchmo de ‘La cucaracha’ Amo a Satchmo desde pequeña, le llamo así como si le conociera. Me parto el culo con su pronunciación.

Nolotil, resiliencia y nada de amor

He comenzado la mañana yendo a urgencias ¡Yuju!

Mi pie no mejora y necesito que lo haga.

Médico, tocamientos, radiografía.

Pues no hay nada roto: metatarsos aplastados ¡Toma ya! Cuando hago algo lo hago hasta el final y si aplasto mis metatarsos lo hago a conciencia ¡ou yeaaaaaa! 🤟🏻😎

Me he sentido como un elefante, la verdad… aplastados. Puta Bida.

Nolotil, paracetamol y plantillas retrocapitulares, o algo así, como las Capitulaciones de Santa Fé pero sin sentirme nada católica, claro, no estoy bien y soy una atea convencida y reconfirmada, a pasos agigantados, en mi ateísmo (bueno, a pasos no, a pasitos 😤)

Iba muy feliz en el coche, idiotamente feliz (resiliencia), cantando ‘American girl’ de Tom Petty and the Heartbreakers pero sin tener el corazón roto (y menos partío, que eso es muy hortera) solo metatarsalgias y un poco rota el alma.

-Ojalá no tuvieras metatarsos- he pensado mientras aceleraba -Pero claro, sin metatarsos lo mismo no podrías hacer el juego del pie, y a ti te gusta mucho jugar, enjugar tus lágrimas y conjugar verbos inexistentes como amar.

Estoy cabreada, me siento impotente, escribo para soltar todo lo que me enloquece. Los que practicáis deporte habitualmente entenderéis como se siente alguien sin su droga, los que no, pues no 🤷‍♀️

Me voy a poner bien (necesitaba verlo por escrito) me voy a poner bien y a volver a ejercitar mi cuerpo y mi mente.

Resiliencia, Nolotil, música y nada de amor. El amor no existe, es una invención. Los metatarsos sí, doy fé, fé ciega sin ser yo de eso.

Sushi Q. (aquí ando ¡qué cachonda, ¡ando! 🤣)

*Escuchad este tema. Es una maravilla 🤙🏻💜

¿Qué cojones es la felicidad?

Y otro día más disfrutado y dolorosamente mágico.

La vida es esto, no busquéis más porque es esto.

Te caen hostias por todos lados, te llueve amor a raudales, te destrozas los metatarsos del pie y sigues caminando.

¿Qué cojones es la felicidad? nadie lo sabe pero existe, a ratos:

En conversaciones de cocina con la gente adecuada, en el supermercado acalorada y después sintiendo un frío inmenso en la zona de congelados, en las carreras locas de los niños, en los andares erráticos de los ancianos…

Existe en las sábanas limpias después de una noche loca, en recoger las miguitas de pan del hule con las yemas de los dedos, en el crujido de la lechuga entre tus dientes, en el olor del perfume que utilizo los días de lluvia.

La felicidad está en un solo de armónica de la versión Tuesdays gone de Metallica, en sudar como una cerda haciendo deporte, en la luz que desprenden las velas.

Está en una cerveza fría que se derrama en tus vaqueros, en estrenar calcetines de topos blancos sobre fondo rojo en invierno, en el aire que te revuelve el flequillo al llegar el otoño y en estirarte en la cama haciendo sonar todos tus huesos.

Está en el echar de menos, sí, también en eso, en colgar un cuadro aunque no quede perfecto, en un gazpacho bien frío en verano, en la lluvia, en los truenos y en los relámpagos.

Existe en mi hijo diciéndome que me quiere: ‘más que a la sangre de mi alma’ (literal, menudo cursi poeta estoy criando 🤣)

En pintarte las uñas y que te queden niqueladas, en una visita a la oficina inesperada, en los ojos sabios de mi padre, en los abrazos apretujados de una buena amiga.

Está en un acelerón con el coche, en cascar un huevo, en un párrafo de un libro que te deja muerta, en ponerte bonita por dentro aunque nadie vaya a verlo.

Acaba de pasar una ambulancia cerca de mi casa, siempre digo lo mismo: suerte. Quizás el que va dentro se esté muriendo, quizás deba morirse y dejar de sufrir o se recupere y vuelva a revivir. Solo le deseo suerte, para un lado o para otro, pero por favor, que al menos haya conocido qué cojones es la felicidad.

Sushi Q. (Preguntándome qué es la felicidad o quizás, tal vez, habiendo encontrado la respuesta)

*Escuchad, escuchad y disfrutad del solo de armónica, es la polla.

De metatarsalgias, boquerones y buenos días

Hoy ha sido un buen día, (como la canción de Los Planetas) un día cualquiera, pero un buen día.

Ha comenzado con un ataque de risa al llevar a mi hijo al cole. Siempre ponemos música y hoy he elegido un tema maquinero que nos ponen en Body Pump y que necesitaba escuchar para darle caña a mi ánimo (que últimamente está un poco tocado)

-Mamá- me dice al poco de sonar- esta me gusta pero ¿por qué dicen boquerón? (*)

-¡Jajajaja!- no podía parar de reírme- hijo no dicen boquerón dicen: Pump it up! Pero a partir de ahora será la canción del boquerón.

Casi no podía ver la carretera de los lagrimones de risa que me caían. He echado en falta unos parabrisas a lo Penélope Glamour ¡oh, seeeehhhh!

He ido a currar y el pie cada vez iba doliéndome más. Para los que no seguís mi blog os resumo: llevo coja del pie izquierdo por hacer el salvaje en el gimnasio una semana.

Sigo.

He terminado de currar, he comido y he cogido el coche pues había quedado con un amigo, con el que quedó a bíceps (perdón, a veces, qué tonta estoy 🙄) que da unos abrazos de muerte y al que todas mis amigas quieren conocer (pero ya les he dicho que no, que se divorcien y se busquen a su propio amigo para quedar a bíceps con él. Listas, que sois unas listas)

Según iba para allá he decidido cambiar de rumbo, me dolía mucho, y le he llamado:

-Oye, tío, que quedamos en urgencias …

-No pasa nada- me ha dicho ya quedamos otro día.

Así me gusta, muy bien, obediente 👌🏻

He llegado a urgencias.

-Hola. qué mira que creo que tengo un eslince (ibérico), desde el jueves, en el pie izquierdo.

Me han atendido en seguida.

Según entro me encuentro con un médico súper atractivo (creo que venezolano) con barba canosa bien cuidada y unas manos grandes y preciosas que me ha sonreído y se ha enamorado de mi nada más verme. Eso una lo sabe, sí, lo sabe 😌

Ya está, el hombre de mi vida (he pensado) que alto, que sonrisa, qué manos, qué acento, qué…. hasta que me ha apretado el segundo y tercer metatarso y he sentido de todo menos un orgasmo.

He salido de allí agradecida, coja y con ganas de cantar (estoy mu loca)

Me he puesto música, sin música no se puede respirar, al menos yo.

Spotify. Lista Especialmente para ti. Clik. La Yenka. ¡La Yenka! ¡pero que puto algoritmo del vecino es este! Estoy yo como para bailar la Yenka…

Me he dirigido a la farmacia, me ha atendido Javi, que es encantador y súper amable,y se ha asustado al verme entrar caminando despacio como un alma en pena, solo me faltaba la bola y la cadena.

He comprado mis drogas para el pie y me he ido a comprar uvas (las de la ira, porque tengo un cabreo que no me tengo encima, y allí me he encontrado con Nacho, el marido de mi amiga maravillosa que me regala cosas preciosas. Le he explicado lo de mis metatarsos y nos hemos reído un rato de mi caminar sosegado (por decir algo)

Al salir, zas, me choco con una compi del gimnasio de la que no sé aún su nombre pero que es un encanto. Gracias por los ánimos.

He vuelto a casa dolorida, feliz,agradecida y emocionadaaaaa de encontrarme sonrisas por todos lados (y sabiendo que no son falsas)

Un buen día.

Sushi Q. (Hasta los metatarsos, así en general, pero con ganas de cantar)

(*) Os pongo la canción de Boquerón, a ver si escucháis lo mismo 🤣

Y, esta de abajo, la de Un buen día, de Los Planetas.

Lo hago como madremente puedo

Hoy he rebautizado a la abuela del mejor amigo de mi hijo.

Muchas veces les llevo en mi coche, porque ella no tiene y la madre del pequeño curra hasta muy tarde, y según salen del cole: ¡a karate! ¡Kia!

Al principio les daba mucho apuro, a la abuela, no al niño, el niño está encantado, claro, pero a base de insistir y de decirle que en mi coche caben todos, he conseguido que se sientan tranquilos y cómodos.

-Vamos abuela- le digo casi sin conocerla. Y la mujer sonríe y me mira como pensando: ¿de dónde habrá salido esta colgada? (estoy acostumbrada, soy así y hablo con todo el mundo, qué suerte tengo y la cantidad de gente que conozco, de la que aprendo y a la que acabo queriendo) ¡que viva la sociabilidad y los nachos con queso!

Sigo.

La semana pasada me enteré del nombre de la abuela y de que no le gusta nada (no me extraña, no daré datos por respetar su intimidad y la del niño, pero es un nombre espantoso, absolutamente espantoso) así que, como soy así, espontánea, he decidido proponerle un cambio:

-A ver abuela- le he soltado esta tarde -¿Cómo te gustaría llamarte si pudieras elegir nombre?

-Pues la verdad, no sé, mi nombre no me gusta, prefiero el diminutivo.

-Ya, ya, pero a ver, yo te hablo de un cambio ¿no te molaría llamarte como una diva Hollywoodiense tipo Ava Gardner o Marilyn?

La mujer me ha mirado y ha sonreído tímidamente, como con cariño y nostalgia… no sé, algo así.

-No sé, hija, eso no se puede cambiar…

-¡Como que no! ¡Claro que se puede! Mira, a partir de ahora te voy a llamar Marilyn, ya está, Marilyn. ¿Te gusta?

Y ha vuelto a sonreír.

-¡Niñooooos! ¡Vamos, al coche!

He abrochado a los niños, he abierto la puerta a Marilyn y he ido cojeando con un dolor de la hostia para conducir (hoy fui a la fisio y me llevé la del pulpo)

Allí los he dejado, en karate, me he metido en el coche a reposar una hora mientras escuchaba música idiotizante y he vuelto a por ellos.

Durante el camino que separa el parking del aula he decidido observar, renqueante, lo bueno del camino y me he encontrado con almendros florecidos y con gente tirada en la hierba en un parque de al lado. ¡Qué maravilla! ¡Qué puta maravilla! He tomado fotos de mis pies con playeras, de los árboles y de mi kit diario de supervivencia (cuando estoy con mi hijo)

Me he dado cuenta de que todo es tan pasajero, tan bonito o tan dañino como nosotros queramos hacerlo. Me he dado cuenta de que, pese al dolor, se puede disfrutar del no dolor y que mucho de ello depende de nuestra cabeza.

-La primavera está aquí- he pensado- y yo… yo lo hago como madremente puedo…*

Sushi Q. (hasta el coño de mi pie dolorido pero sin dejar nunca de disfrutar del camino)

*Gracias, Belén, por regalarme esa bolsa. Tú también lo haces como madremente puedes 💜