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De qué va este blog…

Tendemos a estar tristes los domingos, a quejarnos los lunes y a ponernos como motos los viernes.

Tendemos la ropa, tendemos a infinito, tendemos a la cordura cuando quizás lo más sano es elogiar, un pelín, a la locura.

Este blog va de lo otro, de las pequeñas-grandes cosas, de tender una mano a la alegría, a la gente corriente que da calambre. Va de música, de cine, de viajes, de amores pasionales. De mi hijo.

Soy rubia, tengo mis sombras y mis dudas, no pretendo sentar cátedra, una rubia jamás osaría a algo tan complicado…🤪

Leedme, no me leáis, pero tratad de ser felices, que la vida es un ratito, que se pira ¡que se va por una alcantarilla! Sonreíd, brindad, emborrachad a la tristeza, que es muy mala, que es muy negra…

Sushi Q.

Queremos

Queremos tener una casa ‘mejor’, una cafetera ‘mejor’, un coche ‘mejor’…

Queremos un día sin nubes, una carne al punto pero que no sangre, unos hijos perfectos que sepan leer a los tres años y que no se manchen…

Queremos un amor de nuestra vida, una media naranja que nos complemente y nos haga zumo cada noche en la cama…

Queremos no salir de nuestra zona de confort porque lo de fuera nos aterra y nos revuelve…

Queremos, queremos, queremos…

Yo también quiero y muchas veces, de tanto querer, me pierdo en lo no importante.

Yo no tengo casa, vivo alquilada, me gusta mi ‘no casa’. Allá donde voy siempre creo mi hogar, no me da miedo, siempre acabo haciéndolo.

Quiero que me quieran, y me quieren.

Quiero seguir viajando sin guía, sin viaje organizado y sin zona de confort, el confort ya me lo busco yo.

Quiero mis días nublados y mi carne al punto sangrando.

No quiero ni media naranja, no existe; prefiero mi medio limón y que me de mucho amor.

No quiero que mi hijo sepa leer a los cinco años, quiero que aprenda cuando le llame y que de mayor devore libros como su madre (Yo aprendí a leer casi a los siete… benditos padres que hablaron con mi profe para que no me enseñara a leer hasta que yo no quisiera)

Pensamos demasiado, mucho, muy a lo largo…

Esta noche no voy a pensar a lo largo, voy a hacerlo a lo ancho, en mi cama enorme (porque la tengo y la disfruto), en mi mundo de introspección y de soledad (adoro la soledad)

Tengo miedo, y no es malo; todos tenemos miedo, el caso es reconocerlo, acariciarlo y no pensarlo tanto (si no se crece 😉)

Queremos, queremos, queremos y no nos damos cuenta que todo lo llevamos dentro…

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Que nos dejen de matar, violar, atemorizar.

Hemos sido buenas, nos hemos unido, hemos llorado por nuestras hermanas, el morado ha inundado nuestros estados de whats, nuestros corazones y nuestras manos.

Nos gusta el negro, pero no el del luto incesante que parece que no acabe; nos gusta el negro en pantalones pitillo, en raya del ojo, en rímel, en uñas, en botines de tacón eterno aunque no nos haga falta para que se note que somos largas, muy largas, de mente y de talla.

Nos gusta que nos dejen en PAZ, que no nos digan por la calle que sonriamos que así estamos más guapas.

Odiamos que algunos, demasiados aún, se coloquen el paquete delante de nuestras narices y se desparramen como si al hacerlo nos pusiera cachonda su virilidad… que lo hagan antes de salir de su escombrera, no sé, es un consejo, da asco, mucho, asco puto…

Nos gusta salir a correr de noche sin escolta (gracias), nos gusta emborracharnos y bailar con los ojos cerrados, no necesitamos esas babas que, a veces, nos llegan desde la barra…

Nos gusta follar con quien queramos. No somos de nadie, nuestros escotes son nuestros, que no osen apropiarse de ellos.

Si me pinto los labios de rojo es porque me pone cachonda mirarme al espejo y hacer un homenaje a Robert Smith mientras canto a todo volumen: Just like heaven.

Si me pinto los labios de rojo es porque adoro besar a mi hijo en la mejilla y que sepa que la madre que lo parió le adora.

Mis labios son míos, no son una incitación a que los muerdan, los besen o los violenten.

Mi opinión es mía, que no se atrevan a empequeñecerla o despreciarla.

Somos valientes, queremos ser libres.

Seguiremos siendo valientes, si no lo somos la vida nos come… pero ser valientes y además libres ¡wow, debe ser la hostia!

Queridos Reyes Magos, que nos dejen de matar, violar, atemorizar.

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Sí, señora

Ayer estuve de cumple con mi hijo en un parque de bolas. Todo ok, lo de siempre: niños locos, Coca Cola para todos, luces de colores y padres haciendo que se lo pasan bien mientras apuran latas de Mahou como cabrones…

Una hora, hora y cuarto, tarta, regalos… venga, ya queda menos, dos horas ¡nos vamos!

Iba yo monísima, todo sea dicho: vaqueros ajustados, botas de pelito y un jersey ideal comprado hacía poco que me sentaba fenomenal. Tengo 41 pero joer, pues estoy bien, muy bien, qué coño… sigo con el cumpleaños…

-Hijo, vámonos, bonito, ponte las zapas, el abrigo y a casa.

De repente, así muy loco todo, se forma una cola de niños y me quedo, junto con el fotógrafo, atrapada entre ellos y las redes que contienen las bolas. El fotógrafo se encarama a un tobogán y logra salir ileso pero yo, para no montar el espectáculo, pues nada lo hago de manera más civilizada, como una madre, y no como un mono (aunque hubiera preferido hacerlo como un mono)

-¿Hijo, me dejas pasar?- le digo dulcemente a uno de los niños allí apostado.

Me mira de arriba abajo y me contesta todo educado:

-Sí, señora.
-¿Señora? ¿perdona? ¿señora, me has llamado señora? ¡Señora!…

(aquí se va a liar….bufff, señora)

Le aparto, le miro mal, no le escupo porque está por ahí el fotógrafo…paso, le vuelvo a mirar mal y pienso: Puto niño de los cojones, a la salida te espero…

Teniendo en cuenta que los que siempre dicen la verdad son los borrachos y los niños ¿he de asumir este nuevo rol señorial que me han asignado o debo pensar que el niño ese era hipermétrope y necesitaba gafas?

Me quedo desolada y me entra mucha rabia y como ganas de llorar o quemar contenedores o quitarle su bolsa de chuches de un zarpazo ¿será hijo puta…?

Estoy a un tris de ir a hablar con sus padres para decirles que qué clase de educación le están dando a su hijo que no sabe lo que es una MILF, pero claro, pienso, lo mismo ellos tampoco tienen ni idea…

Salimos de allí una amiga, su hijo, el mío y yo:

-Tía, qué me ha llamado señora…

Ella riéndose, yo lamentándome, los niños sudando como pollos y la noche, la noche helada y gélida…

La vida 🤷‍♀️

*Benditos niños. Bendita inocencia 💜

Sushi Q.

La lógica de la razón pura

He vuelto a cambiar de color de uñas… Siempre que varío de perfume o color de uñas es que algo, dentro de mi, se está fraguando. Como soy rubia pues no me entero así mucho pero por dentro, mi inconsciente (sí, las rubias somos unas inconscientes) me dice: eh, nena, estoy tramando algo…

El sábado mi hijo me dejó flipada; le disfracé de pirata y nos convertimos en navegantes de un enorme barco que resultó ser mi cama.

-¡A la orden, mi capitán!- le espeté (de casa Tarradellas)

-¡A la orden, mi capitana!- me respondió con firmeza.

-¡Toma ya, muy bien! le dije. ¡Lenguaje inclusivo!- y chocamos las manos.

A ver, con 5 años no sabe que leches es eso de inclusivo pero le pregunté:

-Hijo ¿por qué has dicho mi capitana? y me contestó:

-Porque yo soy el capitán y tú, la capitana.

Punto y final. Más claro, agua.

Ayer, coloreando, tuvimos otro diálogo así curioso:

-Hijo cada día lo haces mejor, no te has salido nada.

-No me he salido ni un perique (es su manera de decir que no se ha salido nada, me parto)

-Mamá, tú tampoco te has salido, eres una buena dibujanta…

(¡Joder, otra vez! dije para mis adentros llena de emoción y perplejidad ¡estoy creando un monstruo feminista de la hostia!)

-Yo soy dibujante y tú, dibujanta…

-Pues claro hijo, así es…

Y continuamos coloreando y disfrutando como si nada. Cuando las cosas están claras y no necesitan explicación ¿para qué seguir hablando…?

Ojala la lógica aplastante y pura de los niños se metiera dentro de las cabezas deconstruidas y rancias de algunos mayores; el mundo sería más mejor y todos seríamos muy mejores amigos…

Por la noche, niño dormido, decidí que mi color de uñas ya no me representaba. Dejé a un lado el color coral que me ha acompañado estos dos últimos meses y me las pinté de un rojo intenso apasionado, como la pasión que siento por mi hijo y su lógica pura y arrolladora de niño de cinco años…

Sushi Q.

Jamás te dejaré sola

Y otro día más disfrutado.

Estoy reencontrándome, llevaba un tiempo perdida, demasiado azul en mi vida, demasiada intensidad y pirotecnia vacía.

Acabo de llegar del gimnasio, ejercito mi cuerpo, mi mente y mi alma. Salgo, entro, me rocío de vida de la cabeza a los juanetes. Mis sentidos se han agudizado.

Me siento tan fuerte, tan bonita y tan querida…

Está llegando nueva gente positiva a mi vida. He vuelto a abrir mis brazos y llevo una sonrisa casi perenne en los labios. Rojos, siempre rojos, a lo Robert Smith, o desnudos de carmín pero felices y curvados.

Sudo mucho, me canso, tengo agujetas de reírme y de deportivearme. Leo, escucho, comparto. La gente de siempre sigue ahí, a mi lado. La nueva gente aparece y nos vamos acomodando.

No lloro, no siento presión en el pecho, respiro pausadamente, no necesito esparcir ni arrojar confeti, no necesito buscar, lo bueno me va lloviendo, me va cayendo del cielo.

No hay incertidumbre, solo lo sencillo y lo sano anida en mis días. Pies en la tierra, calma chicha, ganas de todo sin necesidad de nada. Qué felicidad, estoy disfrutando tanto…

Mi hijo me dijo la otra noche: ‘jamás te dejaré sola’ Es un niño listo y sensible. Es lo que más amo. Cinco años y sabe más que los adultos que saben tanto.

‘Jamás te dejaré sola’ y nos abrazamos, nos sonreímos y dormimos de la mano.

Sushi Q.

*Vuelvo a ser.

La trapecista

Últimamente me siento viva, enérgica, fuerte; no es que antes no lo fuera, pero cuando decides saltar de tu trapecio sin red y ves que no te estampas contra el suelo, te recorre una sensación de control y poder sobre tu vida que nada ni nadie puede arrebatarte.

Son las 22:00, escucho a Aretha, la gran Aretha, freedooooom, freedoooom…

Anoche , comentaba con un reciente amigo (nunca sabes quién se va a cruzar en tu vida y la maravilla y curiosidad que eso genera) algo que llevo practicando muchos años y que, hasta ahora, a mí me ha funcionado: visualizar, visualizar aquello que anhelas, que necesitas, que quieres atraer a tu vida cuando estás en un pozo anegado de incertidumbre, miedo e irrealidad.

Comienzas a imaginar cómo quieres que sea después del salto del trapecio, lo visualizas, lo paladeas, lo hueles, casi hasta lo tocas y los pelos se te erizan, te emocionas… Aún queda dar el salto, es la parte más complicada y peligrosa, has de hacerlo con precisión, con sangre fría, sin corazón (ya habrá corazón para rato y latirá el tiempo que nos haya sido adjudicado) así que saltas de un trapecio a otro, a otro del cual no sabes nada, solo lo que has visualizado. No miras abajo, miras adelante, no miras atrás, el atrás solo es pasado, dejas tu vulnerabilidad, aprietas todos los músculos de tu cuerpo y entonces, cuando no aplaude nadie (es un circo vacío, tu circo, no necesitas aplausos, ni domador, ni payaso) respiras, te balanceas, te dejas mecer por tu nuevo trapecio y el otro, desde el que saltaste, ya no está, se fue y te encuentras sola, allá arriba llena de fuerza, ilusión y alegría.

Todas somos trapecistas, solo necesitamos saltar, atrevernos y no tener miedo, ese miedo a lo desconocido que nos frena y nos engulle sin tan siquiera pedirnos permiso. Todas somos trapecistas de nuestra vida: SALTA, el miedo no conduce a nada.

Sushi Q.

De bufandas otoñales y swing

Este otoño pienso estrenar bufanda. Ha de ser larga, muy larga y amorosa.

Larga porque ha de abarcar no solo a mí sino a lo que pienso atraer a mi vida: calma, sosiego y momentos amables.

Amorosa porque el otoño es la mejor estación para quererse y abrazarse a una misma.

No sé aún el color, eso ha de decidirlo el momento. Es como con los perfumes, cuando llueve utilizo uno, si hace sol elijo otro totalmente distinto. ¿No os sucede a vosotros?

Cada día que nace es un momento único y hay que aderezarlo con un perfume, un suspiro, un chasquido de dedos únicos.

Hablando de chascar dedos, hace tiempo que no escucho swing, creo que mañana mi banda sonora será un swing eléctrico que me recorra de la cabeza a los pies.

Os dejo con el gran Benny Goodman y un trocito de una peli que os recomiendo encarecidamente ver: Swing Kids (Los rebeldes del swing) es maravillosa, mágica.

Prometo poner foto de mi bufanda nueva y otoñal cuando la tenga; una vez que me la líe al cuello y chasque los dedos todo se volverá swing.

Sushi Q.

https://youtu.be/YibBVIYwQWs

De piratas buenas, barcos y fortaleza

Qué fácil es todo cuando encuentras el filo del celofán y, poquito a poco, con mucha delicadeza, logras estirarlo y pegar un trozo en el borde de una mesa.

Qué fácil resulta todo cuando encuentras el por qué y, mirando atrás, caes en la cuenta de que una aguja solo enhebra bien si el hilo y el ojo están al mismo nivel.

No sé coser pero tengo claras muchas cosas del coser y del querer. Los pespuntes no se me dan bien, prefiero hacer jirones la tela (Dios, qué palabra tan bonita y evocadora para mi sinestesia) y enharbolar una bandera pirata, pero de pirata buena.

Una vez, remando en canoa por el Estrecho de Magallanes (sí, qué pasa, he viajado mucho, enDibiosos) se me salió el nudillo de un dedo de la mano derecha. La metí en el agua helada y, pese al dolor, sobreviví y fui una pirata valiente y tenaz.

Heridas de guerra, heridas de guerrera. Me siento fuerte, soy fuerte, mucho. Mañana tendré agujetas, hoy di mi primera clase de body combat y acabé muerta. Me empleé bien, sudé como una cerda: es lo que hacen las valientes cuando encuentran los porqués e izan la bandera.

Me siento relajada, escucho el silencio mientras escribo desde la cama. Siempre sé en qué dirección remar, siempre encuentro mi camino sin necesidad de abordar otros barcos, sin dañarlos, sin hundirlos.

Dentro de poco voy a volver a viajar. Será un viaje sola, con un cuaderno, un boli y mi sensibilidad. No tengo miedo, haré mi mochila y la cargaré de ilusión y curiosidad; esos son los ingredientes que siempre hay que llevar: ilusión y curiosidad.

El miedo mata las ilusiones y, sin ilusiones, no se puede ni se debe remar.

Sushi Q.

Las valientes

Gracias es la palabra que más repito últimamente. Gracias y Maravilloso. Creo que son las palabras que más utilizo en mi vida diaria.

Gracias: porque hoy, y estos días, he recibido abrazos de los de verdad, de los que te dan porque te haces querer, porque te los mereces, porque te has rodeado de lo que desprendes.

Maravilloso o Maravillosa: porque sé que jamás, hasta que me muera, dejaré de sorprenderme por lo bestial que es la vida para lo bueno y lo malo.

Este fin de semana se avecinan tormentas. Me apasionan, me relajan, me emocionan. No necesito mucho para dar las gracias. Pedir demasiado no conduce a nada.

La vida son etapas. Estoy bien, estoy floja, estoy triste, estoy alegre. No puedes huir de la vida; por mucho que busques, por mucho que te escondas e intentes abarcar, al final se te pone de frente y tienes que esquivarla o continuar.

Las valientes nos enfrentamos a sus desbarajustes. Somos duras y resilientes.

Las valientes somos animales nocturnos y peligrosos.

Las valientes siempre salimos a flote sin necesidad de buscar cobijo en brazos desconocidos, en gentes improvisadas, en vasos vacíos de vida y llenos de hielo.

Los brazos desconocidos, las gentes improvisadas te dejan fría el alma. Son parches de nicotina que no sirven para dejar de fumar. El verdadero trabajo, la verdadera fortaleza está en enfrentarse a lo que escuece y atormenta sin más.

Una valiente sabe donde hay que frenar, donde no hay que detenerse y donde establecer su hogar. Sabe dar las gracias, reconocer sus errores, empatizar.

Una valiente ve la maravilla hasta en el dolor.

Una valiente duerme tranquila y se despierta sin resaca porque se ha enfrentado a pelo a la vida y ha sabido lidiarla.

Sushi Q.