Perdiendo el tiempo

Los relojes en un cajón. Las fresas en remojo. Un libro. Silencio.

Harta de perder las llaves de casa, las gomas del pelo, la barra de labios roja – a lo Robert Smith- que he vuelto a usar tras un inacabado duelo,  me dedico, cuando quiero, a “perder” el tiempo…

Es lo que hacen los pájaros cuando hinchan su pecho durante el invierno, lo mismo que la lluvia cuando resbala por los cristales, lo que una polilla enorme y despistada hace girando alrededor de una bombilla cansada: “perder el tiempo”.

“Pierdo” el tiempo porque sí, porque me da la gana, porque puedo. Lo pierdo y, si se me antoja, no lo encuentro.

“Pierdo” el tiempo estirando sin prisas todo mi cuerpo, sesteando sobre un libro recién abierto, quitándole bolas a un jersey viejo…”Pierdo” el tiempo, la cabeza, la compostura, las maletas, los bostezos…

Las fresas en remojo. Pereza en el cajón de los relojes. Silencio. Pierdo el tiempo…

Sushi Q.

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Últimamente 

Últimamente no veo la tele, sólo Bob Esponja y, sí, le asesinaría (como todos los padres y madres damnificados por él y sus secuaces) o le mandaría al psiquiatra a que le recetara valerianas, litio, o cuatro hostias bien dadas. No sé, cada vez me molesta más, así que ni la enciendo, ni la toco, ni la miro…simplemente le hago el vacío.

Últimamente el móvil me estresa. El otro día, mientras dormía a mi hijo, lo apagué, sí, lo apagué. Apagado, Off, Game Over, Fuera de cobertura, que rima con hartura. Además, lo hice con rabia, con mala leche, con ira, sin piedad.

-Joder- pensé ¡qué liberación y que fácil ha sido, esto hay que repetirlo!

Supongo que llevo mucho tiempo necesitando silencio, soledad, susurros, palabras amables que contengan ‘eses’ donde tumbarme, donde mecerme, donde acunarme…

Últimamente leo, leo mucho. Leo a mi hijo, leo mis pensamientos, leo las líneas de mi mano, leo los labios…

Ultimamente lloro, lloro mucho hasta que mis ojos se tiñen de luto. Las lágrimas hay que sacarlas, secarlas, consolarlas, hay que cantarles una nana…

Últimamente disfruto, soy feliz, inmensamente feliz.

Últimamente sufro, estoy triste, tremendamente triste.

Sigo aprendiendo. Sigo avanzando. Sigo tropezando y diciendo tacos.

Últimamente sonrío, sonrío grande, sonrío bonito.

Sushi Q.

Tendemos a estar tristes los domingos, a quejarnos los lunes y a ponernos como motos los viernes.

Tendemos la ropa, tendemos a infinito, tendemos a la cordura cuando quizás lo más sano es elogiar, un pelín, a la locura.

Un bucle infinito nos engulle, un círculo del eterno retorno nos acongoja , un día de la marmota nos agota…

Este blog va de lo otro, de lo contrario, de las pequeñas-grandes cosas, de tender una mano a la alegría, a la gente corriente que da calambre, a la nostalgia aunque no sea bonita. Va de música, de cine, de viajes, de amores pasionales. De mi hijo.

Soy rubia, tengo mis sombras y mis dudas, no pretendo sentar cátedra, una rubia jamás osaría a algo tan complicado…simplemente estoy aquí de paso, como todos, como una extraña en un vagón de tren desvencijado.

Leedme, no me leáis, haced lo que os plazca que rima con catártica, pero tratad de ser felices, que la vida es un ratito, que se pira ¡que se va por una alcantarilla! Sonreíd, brindad, llorad, emborrachad a la tristeza, que es muy mala, que es muy negra…

Sushi Q.