Gente de Amor

Es increíble el descoloque que le causa a la mayoría de los mortales que les regalen una sonrisa. Sí, llevo años haciendo estudios zoológicos al respecto y cada vez soy más consciente de ello.

Un día, hace ya bastante tiempo, o no tanto, según la escala de Richter con la que se mida el tiempo de una rubia, decidí armonizar mis placas tectónicas (las tetónicas las tengo bastante armonizadas por el momento)  y saqué la sonrisa a pasear.

Comencé a detenerme, a mirar a los ojos de la gente y a regalarles sonrisas. La respuesta, después de una larga y tediosa investigación, ha sido positiva, salvo por unos electrones que, supongo, han de existir para que los buenos sean buenos gracias a los malos y los malos sean aún más malos para hacer más buenos a los buenos y la carga negativa de las pilas de botón se compense con un buen revolcón.

Respiro y sigo….. uffffffff

El caso es que he llegado a la contusión, sí, a la contusión, ya que me ha llevado varios tropiezos, desmanes y hostias como panes pillar el punto a la flora y fauna que se contonea por el mundo… que hay tres tipos de gentes totalmente divergentes (podría utilizar el término diferentes para referirme a ellos, pero como tengo estudios y soy una persona ocultísima, pues uso divergentes aunque suene prepotente)

Y aquí están:

  • Gente de Amor:  La de colores, la que en seguida responde con una sonrisa, con una mirada de plastilina, con una caricia o todo a la vez, porque son como tú, como yo, que no entienden de sonrisas de madera, querecogen arándanos en primavera y se rascan la tripilla mientras comen cucharadas de Nocilla.
  • Gente Pichín Pichán: La que al recibir una sonrisa fuera de lugar se bloquea y cambia de acera, bien porque no sabe, no puede, le da palo, rosa palo, pero sabes que en cuanto les tiendas la mano, la ropa, les pegues un poco tu locura, les en-tiendas aunque estén colgados de una percha y les centrifugues, se volverán más Pichán que Pichín y alguna mañana, cuando te vean, te sacarán la sonrisa ellos a ti y se cambiarán de acera.
  • Gente directamente Gilipollas: Sí, ahí están, los directamente gilipollas o imbéciles (*nótese que la M en esta palabra ha de pronunciarse deteniéndose largamente en ella y arqueando un pelín las cejas) Esta gente, al recibir una sonrisa, o pasa directamente de tu culo o te da la espalda  No hay más. Yastá. Fin. Y coges y te preguntas: ¿esta gente de qué va? ¿cómo se mueve por la vida? ¿cuál es su motor para caminar? Y te planteas si en lugar de una sonrisa o una palabra amable necesitarían  4 hostias por delante, 4 por detrás, una ristra de latigazos, una avalancha de collejas o golpecitos sinusales en la cabeza con un martillo de feria (eso jode un huevo, mucho, muchísimo, un huevo).

Entonces te paras y miras a tu alrededor y te das cuenta de que, tras años y años estudiando, analizando, filtrando, colando, cribando… has logrado neutralizar a la Gente Directamente Gilipollas, has conseguido que la Gente Pichín Pichán cambie de acera, aunque sólo sea un rato, una mañana, una semana, un miércoles de resaca, y te has quedado con la Gente de Amor, mi gente, mi buena gente, de todos los colores, matices, tallas y pesos, pero siempre transparentes, contundentes, sonrientes, incongruentes.

*Gente de Amor: Término no propio acuñado del amigo de una amiga (que es un hada, mi amiga, digo)

Sushi Q.

 

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