De mi perfume, mi bazar y mi aoi

Últimamente me paso tarde sí y tarde también metida en un bazar chino que hay cerca de mi casa. Vale, estoy exagerando, no es tarde sí y tarde también, quizás sean dos tardes en semana, pero si no dramatizo no soy yo, y si no soy yo sería otra persona y si soy otra persona quizás tendría un trastorno de personalidad múltiple y como que no, bastante tengo con aguantarme a mi misma como para aguantar a mi alter ego. Buf, paso, que estrés, joder, que estrés… A todo esto, siempre os estoy dando explicaciones y lo mismo ni existís, menuda movida, una movida muy gorda ¿no? En fin, sigo.

Entro en mi bazar. Vale, no es mío pero lo hago mío por unos minutos, qué pasa, ¿tenéis envidia? pues buscaos uno, este es mío, sólo mío y paso de compartirlo.

Es enorme, con techos súper altos, estanterías repletas de cosas y dos chinas, probablemente ninjas, apostadas en los pasillos por si a alguien se le olvida que robar es un pescado capital (no se de qué país, pero es capital)

Lo recorro despacito, me detengo, toco, acaricio, parpadeo, olisqueo. A veces imagino que me va a saltar un Gremlim de la sección de disfraces, pero nunca me ha llegado a suceder, supongo que cuando voy está durmiendo la siesta y eso, por muy Gremlim que uno sea, se respeta.

Avanzo unos pasos, disfruto observando las cajas de cartón apiladas unas sobre otras. La grande, la mediana, la pequeña, las chiquititas… Me dejo caer por el pasillo de las cintas de regalo. Las hay de tela, de papel, con brillos, mates, con filigranas. Busco el color aoi, mi color favorito, se llama así, aoi (palabra japonesa) y es entre verde y azul, pero ni verde ni azul, raya un poquito el turquesa pero no es turquesa, es aoi, punto, joder qué pesados sois…

Observo tarros repletos de estrellas de mar, de conchas, de piedras, de líquidos de colores, de arena, y me pregunto quién los habrá rellenado, en qué estaría pensando, qué mes sería…y recuerdo mi viaje a China, los chinos y sus sonrisas, su amabilidad, sus gestos, su curiosidad por el color de mi pelo. Aún conservo el olor de todo, es curioso, los olores son el Delorean de los sentidos, te retrotraen al pasado, como ese perfume que uso y que te gusta tanto. Se me está acabando, se agota, como lágrimas en la lluvia, como todo lo que se usa, como el tiempo, como la vida cuando la vives, la bebes, la respiras…

Sushi Q.

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