Hasta el Planeta

Llevo sin ver la tele una buena temporada, un año más o menos, supongo que eso es una buena temporada…Únicamente pongo Bob Esponja (y similares), Netflix y pelis antiguas y/o raras.

Bob Esponja lo veo porque mi compañero de piso tiene 4 años y es hiper fan-ático de él (pese a vivir en un primero), Netflix porque me chiflan sus series y, las pelis antiguas y/o raras pues porque sí, porque soy así.
Antes solía ir a los cines Renoir de Martín de los Heros para hacerme la guay y la bohemia, hace tiempo que no voy y lo echo de menos. Necesito regresar, perderme en una sala y montarme una película de las buenas. Soy tremendamente peliculera. Me encanta ser tremendamente peliculera.
Me dejaba caer por allí de pascuas a ramos, la verdad, pero no para hacerme la guay: ya soy guay, sino porque los típicos cines enormes donde te inflas a comer nachos con queso, sales medio sorda y con los bracitos crionizados de la potencia del aire acondicionado, me dan como ganas de gomitar (que diría mi compañero de piso) y claro, para acabar gomitando en una sala repleta de gente extraña como Gordi el de los Goonies, pues como que paso…
Me atraen sobremanera (fijáos si soy guay ¡mirad que vocabulario!) los sitios cucos, con o sin Jack Nicholson, pequeñitos, con pelis en versión original y sin palomitas. Las palomitas dan sed, acabas con los labios como dos torreznos y las muelas se te llenan de pa’luegos que ni con hilo de pescar puedes sacarte eso.
Como os contaba, apenas veo la tele, me informo de lo que sucede en el mundo por el ruido que hace la Tierra cuando se resquebraja, leyendo y observando la cara de la gente por la calle. Nos miramos poco y mal, me refiero a cuando vamos por la calle. Deberíamos mirarnos más y mejor, más amablemente, hay miradas que merecen mucho la pena…
Deberíamos ser menos tímidos y más mirones. A ver, no me refiero a poner los ojos como el Coyote cuando persigue al Correcaminos, pero tampoco fingir que no existimos. Nos sobra timidez, nos falta calidez.
Mi hijo me ha dicho hoy que me quiere hasta el Planeta. Eso debe ser muy, muy, muy gordo ¡hasssta el planeta! Y claro, me he emocionado…
La tele no emociona, me refiero a ese tipo de tele.  La tele no hace gracia, me refiero a ese tipo de tele. Emociona más ver a Marilyn y Tony Curtis besándose mientras Jack Lemmon baila el tango con Osgood Fielding III. Emociona más Billy Wilder, Hitchcock o Tim Burton. Emociona que la quieran a una ¡hassssta el Planeta!
Bueno, me emociona a mi, claro, ¿qué esperabais? ¡es mi blog!
Mi hijo me quiere hasssssta el Planeta. No se si en el Planeta habrá tele, solo se que me quiere. Voy a abrazarle, a despedir a Bob Esponja y a dormir. Es ya de noche y tengo sueño, un sueño inmenso, un sueño hasta el planeta…
*Foto fugaz de mi hijo besándome en plan ¡Hassssta el Planeta!
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