Amor a bocajarro

No se puede poner cercas al odio; se cuela a través de los resquicios de las puertas, inunda las calles llenas de pájaros, se mete en los sueños y atasca las alcantarillas para que el agua no fluya.

Sí se puede, en cambio, abrir bien los brazos, no caer en el odio por odio, diente por diente enfurecido y desatado.

La vida es una putada. La vida es maravillosa. Pura dicotomía.

Qué malo y qué fácil es generalizar. No todos somos la misma mierda y por eso, porque afortunadamente hay diversidad y no sólo odio, deberíamos hacer algo… ¿El qué? Ni puta idea.

Yo, por mi parte, voy a dedicarme a dar abrazos, respirar y consolar dolores varios. Repartiré amor sin límites, sin cercas, amor a bocajarro. No se puede combatir al odio con odio generalizado. Hoy yo odio mucho, sí, pero no a todo, no a todos.

Acabo de ver un hashtag en Twitter #Notengomiedo. Yo sí tengo miedo, mucho miedo, sería antinatura no tenerlo. ¿Cómo vencerlo? Ni puta idea, sólo aspiro a reconocerlo, manejarlo y neutralizarlo. No quiero vivir paralizada. No quiero dejar de dar abrazos. No quiero odiar ciegamente en este mundo, a veces, tan inhumano.

Os dejo una entrada rescatada de mi antiguo blog, diciembre de 2012, cuando una profecía maya aseguraba que ese año se acabaría el mundo. No se por qué, o sí, hoy la he recordado. El maya.

Todo mi cariño, amor y ternura para las víctimas.

18pray05

 

 

 

 

 

 

 

 

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