Ojalá

Te enganchas a lo de siempre, a la gente de toda la vida. Te enganchas a la misma gotera que apañas con un barreño de plástico y que sabes que dejará de gotear cuando la lluvia amaine *

Utilizas siempre el mismo recorrido para ir a trabajar, compras el mismo pollo fileteado del súper porque siempre te ha ido bien y no se te ha pegado en la sartén. Ojalá lo cambiaras.

Te mueves por tu barrio, te asusta salir de él porque no has tenido la oportunidad de recorrer los hutones de Pekín sin guía ni viaje organizado o porque, de haber podido, lo hubieras desechado por temor a caer en la zona desconocida, esa a la que no estás acostumbrado y que, para mí, es la zona mágica. Ojalá la probaras.

A veces pienso en la cantidad de lugares, personas y ambientes que no conozco y que probablemente vengan a mí porque mi mente y mis brazos están abiertos a nuevas emociones, a nuevas voces, a nuevas maneras de colocarse una bufanda, a nuevas formas de enjabonarse la cara.

Muchas veces dejo los filetes de pollo de siempre y frío boquerones, de los pequeñitos, sin raspa, para que mi hijo saboree algo más de lo que le venden, de lo que le vendo… me siento bien.

Pienso en lo que llegará, y aún desconozco, con gran entusiasmo, siempre es bueno abrirse al mundo, a la gente deshilachada que desde un principio sabes que enhebrará su hilo en tu vida y que quizás con el tiempo se vayan, pero ese tiempo que permanezcan, que les escuches, les abraces y les regales margaritas, ese tiempo no es en vano; ese tiempo es en vaso, en plato hondo, en copa de vino, en paraguas volcado.

Atrevéos, conoced, sonreíd, que la mayoría necesitamos eso: tímidos héroes de calle que bajan la mirada cuando les sonríes por miedo al rechazo, por soledad, por ceguera impuesta y aborregada. Ojalá no lo hicierais, ojalá os atrevierais.

Jamás rechacéis un gesto amable, una ternura, un Nuevos días. Creo que hay mundo más allá de nuestro camino de baldosas amarillas y si no lo hay, yo voy a seguir fabricándolo, me hace bien, no hace daño, salvo el daño que tú te dejes hacer.

*La lluvia nunca amaina, es la Vida. Siempre lloverá, el truco es saber cantar bajo ella, como Gene Kelly, y empaparse hasta ahogar lo que nos acongoja, nos atemoriza y nos descoloca. Resiliencia.

https://youtu.be/kB9wpKXvr1o

Sushi Q.