La gente amable

La gente amable me puede. Hay muchas cosas que me pueden, no soy indestructible; una vez, como hace seis años, pretendí serlo y fracasé. Me gustó fracasar eso me hizo aprender y continuar.

El viernes salía para ir a trabajar y el jardinero me vio con la muleta:

-Buenos días.

-Buenos días.

Y tapó con su mano el aspersor para dejarme pasar y que no me mojara.

-Muchas gracias. Le dije.

Sonrió.

Seguí ‘caminando’ hasta el coche y se acercó.

-Por favor, si puedo ayudar…

Hizo gestos con sus manos, como de agarrar cosas, de llevar cosas. Es rumano y creo que no domina aún el castellano.

-Ohhh, pues muchas gracias, qué amable. Le constesté sonriendo. Y él continuó haciendo su impecable, porque así lo creo, trabajo.

La gente amable me puede, me pone una sonrisa en los ojos. La gente amable no escasea solo que muchas veces es tímida y tiene miedo a respuestas bruscas o a reacciones no amables.

Yo sigo sonriendo, sigo ‘caminando’ por mi camino de baldosas amarillas y me voy encontrando con gente amable y con gente que no lo es.

Mi hijo coloca todos los felpudos de los vecinos del rellano de nuestra escalera cuando ha terminado de fregar la mujer de la limpieza.

-Hijo, eso está muy bien, eres amable y cuidadoso. Estoy muy orgullosa de ti.

Él sonríe aún sin saber que forma parte de la gente amable. Cuando sea mayor sé que seguirá siéndolo. Es mi herencia en vida, al igual que yo aprendí, de mi madre, a ser generosa. No he conocido jamás a una persona tan generosa como mi madre. Es cierto, no hay persona igual en la Tierra.

Mi hijo ya duerme. Yo estoy casi a punto.

No dejéis jamás de ser amables y generosos: No pasa nada pero sucede mucho.

-Sushi Q. (Aún coja, pero sonriendo y sintiéndome vulnerable a ratos y otras, indestructible)

La gente que silba

La gente que silba es distraída, amable y nada morbosa. Suele caminar con las manos en los bolsillos (sobre todo en otoño, no sé por qué pero así es) y no le gusta meterse en la vida de los demás, no es nada cotilla.

La gente que silba es inofensiva, bueno, excepto los asesinos de las pelis de sobremesa; esos siempre silban para disimular, claro, pero su silbido no es alegre ni amigable sino tétrico y como diciendo: ‘… la sarta de puñaladas que te voy a asestar en cuanto te pille, víctima’, y continúan silbando como si nada.

La gente que silba (menos los asesinos de peli de sobremesa) debería estar amparada por alguna asociación sin ánimo de luto, habría que convertirla en especie protegida, a mí me da miedo que se extinga: alegra la existencia y encima lo hace sin darse cuenta debido a su condición de distraída.

Ayer comencé a caminar sin muletas y me sorprendí silbando por el pasillo de casa mientras daba sorbitos a mi infusión de jengibre con canela. Iba con el móvil en el bolsillo de atrás del vaquero escuchando una canción de silbar y, al oírme, me invadió una sensación muy agradable, como de calma y tranquilidad.

Mi hijo me dijo el otro día:

-Mami, ya silbo, mira, ¡Prfrfrfrfr!

Y un montón de babas se dispersaron entre nuestras caras. Nos reímos, nos tiramos en la cama y volvimos a reírnos. Mi hijo será un buen silbador lo sé, los tíos felices silban y él lo es.

La gente que silba es mágica, y no me refiero a mi, yo no soy mágica, soy sensible y alegre, la Magia se la dejo a los niños, ellos si son mágicos, aunque no sepan silbar.

Gracias, gente que silbáis por la calle.

Sushi Q. (Lanzando a tomar por saco mis muletas y silbando)

*Con muletas/Sin muletas (pero siempre silbando)

*No se por qué leches salen los gifs de lado. Si alguien sabe cómo arreglarlo que me de un silbidito 😗 Gracias.

La escena de la bolsa

Esta semana he sido consciente de que mi lesión del pie izquierdo me quiere decir algo: Para•

También he sido consciente de por qué me lesioné: coincidió con algo, algo que me pudo y traté de mitigar machacando mi cuerpo, a golpe de deporte, en el gimnasio. Fui a machetazos y yo no soy de ir a machetazos.

Necesito detenerme, hacer parón y cuenta nueva, agarrar una goma Milan impoluta e ir borrando del cuaderno aquello que me frena. Sé lo que es, o lo voy sabiendo.

¿Recordáis la escena de la bolsa de ‘American Beauty’? es magia pura. Así me siento yo: sé hacia donde dirigirme, o lo voy sabiendo, pero el viento me lleva de un lado a otro, me zarandea. He de detener ese remolino, por muy romántico que parezca, y volver a caminar sin viento, miedo no tengo.

Cuando te das cuenta de que hay algo que debes frenar, de que vas muy rápido y de que: así no, hay que aplacar los ánimos, bajar el ritmo, atusarse el flequillo y respirar… respirar muy hondo y muy largo.

Sushi Q. (mejorando, queriéndome, conociéndome, que ya es algo, un buen algo)

*Por favor, ved la escena y escuchad la música, es tan bonita que duele.

La cucaracha

Todos necesitamos ánimo, todos; yo, también.

Vais a superar eso que os lastima. No sé cómo pero encontraréis el modo. Lo sé. Ánimo.

Una vez, durmiendo en un barco en la Bahía de Ha Long, apareció, sobre la cama del camarote, una cucaracha marrón. Era enorme, maravillosa, de las que vuelan.

Me incorporé muy despacio, la observé, ella no sé qué hacía, supongo que cucarachear, me puse de pie y fui de puntillas para evitar que me mirara (estaba desnuda y no sabía si esa cucaracha pudiera ser Gregorio Samsa…)

Agarré una tela de la cama, la envolví con mucho cuidado para que no crujiera (todos sabemos que el crujido de una cucaracha da más miedo y asco que la cucaracha en sí) abrí la puerta del camarote y la lancé al pasillo.

Me sentí valiente, fuerte, independiente. No necesité a nadie que lo hiciera por mi.

Hoy me siento así: valiente, fuerte independiente.

Todos necesitamos ánimo, todos, así que hacéos un favor y animáos a agarrar a la puta cucaracha que os ha sido asignada y soltadla por ahí. Son pequeñas en comparación con nosotros, y el miedo que tenemos es del tamaño que nosotros le otorguemos. Agarradlo y soltadlo por ahí, al miedo (es fácil pero difícil ¿eh?)

Sushi Q. (aún coja pero mejorando. La cucaracha, la cucaracha ya no puede caminar, porque no tiene porque le faltan, las dos patitas de atrás) Pues si puedo y seguiré pudiendo.

Ánimo 💪🏻

*Ya pondré fotos del camarote. Ojalá hubieran estado los Hermanos Marx, hubiera sido más divertido 🙃

*Os dejo la versión de Satchmo de ‘La cucaracha’ Amo a Satchmo desde pequeña, le llamo así como si le conociera. Me parto el culo con su pronunciación.

Nolotil, resiliencia y nada de amor

He comenzado la mañana yendo a urgencias ¡Yuju!

Mi pie no mejora y necesito que lo haga.

Médico, tocamientos, radiografía.

Pues no hay nada roto: metatarsos aplastados ¡Toma ya! Cuando hago algo lo hago hasta el final y si aplasto mis metatarsos lo hago a conciencia ¡ou yeaaaaaa! 🤟🏻😎

Me he sentido como un elefante, la verdad… aplastados. Puta Bida.

Nolotil, paracetamol y plantillas retrocapitulares, o algo así, como las Capitulaciones de Santa Fé pero sin sentirme nada católica, claro, no estoy bien y soy una atea convencida y reconfirmada, a pasos agigantados, en mi ateísmo (bueno, a pasos no, a pasitos 😤)

Iba muy feliz en el coche, idiotamente feliz (resiliencia), cantando ‘American girl’ de Tom Petty and the Heartbreakers pero sin tener el corazón roto (y menos partío, que eso es muy hortera) solo metatarsalgias y un poco rota el alma.

-Ojalá no tuvieras metatarsos- he pensado mientras aceleraba -Pero claro, sin metatarsos lo mismo no podrías hacer el juego del pie, y a ti te gusta mucho jugar, enjugar tus lágrimas y conjugar verbos inexistentes como amar.

Estoy cabreada, me siento impotente, escribo para soltar todo lo que me enloquece. Los que practicáis deporte habitualmente entenderéis como se siente alguien sin su droga, los que no, pues no 🤷‍♀️

Me voy a poner bien (necesitaba verlo por escrito) me voy a poner bien y a volver a ejercitar mi cuerpo y mi mente.

Resiliencia, Nolotil, música y nada de amor. El amor no existe, es una invención. Los metatarsos sí, doy fé, fé ciega sin ser yo de eso.

Sushi Q. (aquí ando ¡qué cachonda, ¡ando! 🤣)

*Escuchad este tema. Es una maravilla 🤙🏻💜