Punto y final •

A veces te centras en un solo algo y te absorbe de tal manera que no ves el todo.

Después de darle vueltas a ese algo, a ese solo algo, he visto el todo.

Punto y final •

Gracias a mi ‘fractura por stress del segundo y tercer metatarso del pie izquierdo’ por obligarme a frenar. Gracias, en serio, gracias, lo necesitaba y el cuerpo me lo gritaba.

Únicamente necesitaba pararme y ordenar los pájaros de mi cabeza.

Esta semana por fin los solté, dejé partir a mis pájaros, llevaban unos meses comiendo alpiste y sin volar.

Hay que dejar volar a aquello que tiene alas. No puede una enjaularse entre barrotes cuando en el fondo sabe que ha nacido para no atarse, para no esclavizar su alma libre y loca, para no dejar de ser un ave migratoria sin miedo a arribar a otros lugares. Nunca me dio miedo viajar.

Jamás podría prescindir de mis alas, me faltaría al respeto y me volvería azul oscuro, gris, gris plomo, gris pesado y herrumbroso…

No ha llegado aún el día en el que algo me vuelva gris. Soy de colores ¡nací y me hice de colores!

Pájaros libres ya por fin. Pie recuperándose cuando al fin lo escuché y comprendí. Ilusión de nuevo. Mejillas sonrosadas. Flequillo despeinado.

Vuelvo a ser. Estoy volviendo a ser 💜🙃

Punto y final •

Comienzo a caminar.

Sushi Q.

Como los salmones

Llevo mucho tiempo siendo fuerte, mucho tiempo tirando del carro, mucho tiempo sonriendo cuando mis ojos claman por unas cuantas lágrimas.

Hoy, ahora mismo, acabo de cumplir cuarenta y dos.

Estoy cansada, mucho, demasiado; no por cumplir años sino porque sí, por tanto, por tan poco, por tan demasiado.

Hoy me permito no celebrarlo.

Hoy me permito no soplar las velas de una tarta que no me apetece y que me viene larga.

Hoy me permito no nadar contra corriente, como los salmones.

Hoy me permito llorar y desahogarme.

Hoy me permito ser yo, sin tapujos, sin trampantojos, sin escenario, sin telón.

Hoy me permito no coger el teléfono si me llaman, no contestar a WhatsApps, no sonreír porque sí, sino porque no.

Hoy me permito ser yo misma, sin disimulos, sin recovecos, con mis curvas preciosas, con mi tristeza, mi nostalgia y mi fiereza.

Hoy me permito darme un respiro.

Estoy cansada, no pasa nada por estarlo. Me lo permito.

Me alegra cumplir años: estoy viva, pero no me apetece celebrarlo.

No necesito velas, no quiero ser una chica excelente.

Hoy me permito estar abatida.

Hoy me permito no ir contra corriente, como los salmones, ya lo haré cuando me apetezca, lo necesite o me convenga.

Sushi Q.