Vivir en gerundio

¿Y por qué todo tiene que ser según lo prefijado? ¿Y por qué no vivir todo el tiempo en gerundio?

El gerundio mola. Es el momento en el que abres un regalo de Navidad y después todo se desvanece… ese momento, ese justo momento.

El gerundio es eso que estás haciendo y, de repente, ya no está porque es pasado.

Deberíamos enamorarnos y desenamorarnos en gerundio, es decir, enamorarte al máximo y, después, desenamorarte para volver a sentir, de nuevo, mariposas por todo el cuerpo.

Es injusto disponer de un solo momento en tu vida para ello, más que injusto es antinatura, creo yo. Huele como a rancio, a humo de puro, a anticuado.

Es tan bonito el coqueteo. Es tan fascinante el aleteo de las mariposas. No creo en el amor para siempre, no creo en el amor de manual: verdadero e imperturbable para toda la vida.

Creo en el amor, quizás desatinado, de una noche de verano en el que lo das todo y después, después vuelve el gerundio con su aleteo, coqueteo, pestañeo y te pone ‘lo fregao’ patas arriba.

Otoño, ya se acerca, siempre lo ansío, lo abrazo y lo enamoro. Otoño, la mejor estación (hasta que inventen otra)

Sushi Q. (Romántica empedernida pero solo para un rato)

*’Til I find somebody new…

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