De tintineos, aplausos, egoísmo y vasos canopos

Tintinear es una palabra muy bonita. El tintín que debía escucharse a estas alturas de la primavera ha mutado en aplausos, ladridos de perros desesperados y suspiros de niños y mayores.

Estoy acogiendo todos estos sonidos, en esta nueva etapa de mi vida (de nuestras vidas), como algo animoso, desesperante, conciliador e inspirador. Una amalgama de cosas espeluznante y, a la vez, apasionante.

Salgo a la terraza, respiro el aire fresco de la sierra, pasa un autobús, pienso en los conductores, los pasajeros. Los visualizo tensos, con miedo, les envío ánimo en silencio.

La poli, una ambulancia, los de la prote. Aplausos a las 20:00, contención de la emoción (aún queda mucho, no me permito emocionarme).

Pienso en mi prima Leti, enfermera, madrileña, dándolo todo por todos. Gracias. Valiente.

Pienso en los mayores, en los abuelos y en su sabiduría. En el Senado Romano.

No rezo por los fallecidos, soy atea, los guardo en mi corazón ‘amariposillado’. Me alegro por los dados de alta. Ole.

Pienso en mis vecinos, maravillosos. En los que trabajan a destajo en los supermercados (Anita, te quiero)

Me refugio en mi hijo, en mi familia (tíos, primos…) en las Video llamadas no pronosticadas que te descabalan el día a día rutinario que te has creado y que acaban estallando en carcajadas descabelladas (Mau, Marcos, Carlos)

Aprovechad esta oportunidad para fortaleceros. Ahorrad energía y no la malgastéis en el odio visceral. Guardad vuestros vasos canopos para meter esas vísceras bien dentro y, si queréis, sacadlas cuando todo esto termine. No es momento de odiar ahora. No es momento del: ‘y tú más’.

Creo, y puedo equivocarme, que es momento de unirse, da igual el color, la talla de vaqueros o de sujetador (si es que lo lleváis puesto 😉)

Creo que es hora de dar la talla como seres humanos. Creo que ya va siendo hora de contener al peor virus que se inventó: el egoísmo.

Sushi Q. (Jodida, como todos, pero fuerte, mucho, quizás demasiado. O no. En peores me he visto y he salido) ¡Ánimo!

Esto también pasará

Esto también pasará, como todas las cosas pasajeras, como los pasajeros que se apean del vagón y siguen su rumbo dejando atrás la estación.

Esto también pasará, como la pasión de los primeros meses de un romance, como el polen nevando en primavera, como el semáforo en rojo.

Pasará como las modas, las lágrimas de anteayer y los susurros de anoche.

Pasará como el arroz cuando se te pasa, las fresas cuando no las devoras y la nata montada cuando se desmonta.

Pasará como pasan las orugas procesionando, las amapolas derrumbándose en pétalos ennegrecidos y los gritos de los que no entienden de silencios.

Pasará como el fuego avivado que acaba reducido a ascuas, las hojas de morera, las uvas de la ira, los pasos de claqué que me invento cuando todo se viene un poco abajo.

Mientras no pase todo, mientras pase de todo, mientras los abrazos estén en cuarentena y los besos no dados esperen su turno… tirad de imaginación, sentid el cariño distanciado, hablad con los vuestros, dadles consuelo, sin suelo, con techo, con humor del bueno, del feo y del malo.

No dejéis de sonreír y de llorarlo. Haced acopio de sensatez, que rima con brillantez.

Tirad todo por la borda, las angustias, los miedos, el papel (higiénico).

Detenéos un instante, solo uno, y pensad que ésto, también pasará.

Sushi Q. (deseando abrazar, pero sintiéndome fuerte, muy fuerte)

Os dejo esta maravilla. Me ayudó mucho escucharla en un momento crítico de mi vida.