Niveles

Siento rabia y pena.

Deberíamos estar al mismo nivel pero eso no se elige, eso se está o no se está.

Es una mierda ser tan valiente y tomar decisiones, ojalá no fuera tan valiente… pero eso tampoco se elige, se es o no se es y yo lo soy mucho.

Ha sido corto pero olía muy bien y sonaba aún mejor. Al tran tran. También sabía muy rico: a anchoas, a sushi con besos y palillos desparejados, desnivelados, como nosotros.

Ojalá nevara al nivel de mis lágrimas de ahora, pero es imposible, hoy el día es soleado.

Necesitaba escribir esto y soltarte del todo. Hoy soñé contigo y cada vez estabas más lejos de mi, a tu nivel, a otro nivel diferente al mío. Ojalá hubiera sido distinto.

Niveles. Putos niveles.

Gracias.

Curvas

Mi vida está llena de cosas redondeadas. Tiendo a redondearlo todo, desde mi espalda, cuando acabo de entrenar en el gimnasio y me estiro como un gato, hasta las figuras de plastilina que moldeo junto a mi hijo.

El bolso que llevo hoy es de lunares, la funda de las gafas y el tarro de crema de manos, igual. Todo redondo, curvo, apacible.

Me limo las uñas con cuidadito para que no quede ningún pico.

Mi letra se curva como si quisiera proteger mi mundo en un abrazo perfecto y circular. No me gustan las aristas ni la gente arisca. Curvas.

Trato de enseñar a mi hijo el poder de las sonrisas y que si curvas los labios hacia arriba te brillan los ojos y atraes lo bueno… es curioso como imita mi manera de dibujar corazones,  los acabo con un trazo curvo al final y él los hace igual, como si solo existiera una forma de hacer corazones, espero que algún día encuentre la suya.

Odio a la gente que clava el boli al escribir y lo hace con furia, como si estuvieran apuñalando al papel…bueno, no odio a la gente, odio esa manera de escribir tan violenta, supongo que no saben hacerlo de otra forma o que no son de curvas sino de aristas…

Una vez, estando en Pekín, una amiga que vivía allí (china, chinísima de rasgos pero criada en Carabanchel 😂)me levantó de la mesa en la que estábamos cenando y recorrimos todo el restaurante observando curvas. Me contó que a los chinos no les gustan nada las formas que acaban en pico y  fue mostrándome la curva que había en cada mueble, plato, cubierto, fuente… jamás voy a olvidarlo, fue maravilloso, maravilloso y amable. Curvas.

Mi cuerpo es curvilíneo, muchos hombres se han mareado al recorrerlo, creo que a partir de ahora avisaré para que, por favor, se tomen una Biodramina a fin de evitar pájaras y desmayos dramáticos. Curvas, curvas, muchas curvas 😂

Últimamente estoy cuidando mucho mi corazón, calmándolo… tiende a precipitarse y se exalta, es un poco heavy, un poco macarra … lo acurruco y le digo palabras bonitas, después, redondeo mi cuerpo, lo abrazo, me convierto en bicho bola y me acuno entre mantas de topos dorados y música curvilínea…

Sushi Q.

2042a6f3-777c-4596-9b4a-f3d442f54657

 

Queremos

Queremos tener una casa ‘mejor’, una cafetera ‘mejor’, un coche ‘mejor’…

Queremos un día sin nubes, una carne al punto pero que no sangre, unos hijos perfectos que sepan leer a los tres años y que no se manchen…

Queremos un amor de nuestra vida, una media naranja que nos complemente y nos haga zumo cada noche en la cama…

Queremos no salir de nuestra zona de confort porque lo de fuera nos aterra y nos revuelve…

Queremos, queremos, queremos…

Yo también quiero y muchas veces, de tanto querer, me pierdo en lo no importante.

Yo no tengo casa, vivo alquilada, me gusta mi ‘no casa’. Allá donde voy siempre creo mi hogar, no me da miedo, siempre acabo haciéndolo.

Quiero que me quieran, y me quieren.

Quiero seguir viajando sin guía, sin viaje organizado y sin zona de confort, el confort ya me lo busco yo.

Quiero mis días nublados y mi carne al punto sangrando.

No quiero ni media naranja, no existe; prefiero mi medio limón y que me de mucho amor.

No quiero que mi hijo sepa leer a los cinco años, quiero que aprenda cuando le llame y que de mayor devore libros como su madre (Yo aprendí a leer casi a los siete… benditos padres que hablaron con mi profe para que no me enseñara a leer hasta que yo no quisiera)

Pensamos demasiado, mucho, muy a lo largo…

Esta noche no voy a pensar a lo largo, voy a hacerlo a lo ancho, en mi cama enorme (porque la tengo y la disfruto), en mi mundo de introspección y de soledad (adoro la soledad)

Tengo miedo, y no es malo; todos tenemos miedo, el caso es reconocerlo, acariciarlo y no pensarlo tanto (si no se crece 😉)

Queremos, queremos, queremos y no nos damos cuenta que todo lo llevamos dentro…

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Que nos dejen de matar, violar, atemorizar.

Hemos sido buenas, nos hemos unido, hemos llorado por nuestras hermanas, el morado ha inundado nuestros estados de whats, nuestros corazones y nuestras manos.

Nos gusta el negro, pero no el del luto incesante que parece que no acabe; nos gusta el negro en pantalones pitillo, en raya del ojo, en rímel, en uñas, en botines de tacón eterno aunque no nos haga falta para que se note que somos largas, muy largas, de mente y de talla.

Nos gusta que nos dejen en PAZ, que no nos digan por la calle que sonriamos que así estamos más guapas.

Odiamos que algunos, demasiados aún, se coloquen el paquete delante de nuestras narices y se desparramen como si al hacerlo nos pusiera cachonda su virilidad… que lo hagan antes de salir de su escombrera, no sé, es un consejo, da asco, mucho, asco puto…

Nos gusta salir a correr de noche sin escolta (gracias), nos gusta emborracharnos y bailar con los ojos cerrados, no necesitamos esas babas que, a veces, nos llegan desde la barra…

Nos gusta follar con quien queramos. No somos de nadie, nuestros escotes son nuestros, que no osen apropiarse de ellos.

Si me pinto los labios de rojo es porque me pone cachonda mirarme al espejo y hacer un homenaje a Robert Smith mientras canto a todo volumen: Just like heaven.

Si me pinto los labios de rojo es porque adoro besar a mi hijo en la mejilla y que sepa que la madre que lo parió le adora.

Mis labios son míos, no son una incitación a que los muerdan, los besen o los violenten.

Mi opinión es mía, que no se atrevan a empequeñecerla o despreciarla.

Somos valientes, queremos ser libres.

Seguiremos siendo valientes, si no lo somos la vida nos come… pero ser valientes y además libres ¡wow, debe ser la hostia!

Queridos Reyes Magos, que nos dejen de matar, violar, atemorizar.

img_5290

Sí, señora

Ayer estuve de cumple con mi hijo en un parque de bolas. Todo ok, lo de siempre: niños locos, Coca Cola para todos, luces de colores y padres haciendo que se lo pasan bien mientras apuran latas de Mahou como cabrones…

Una hora, hora y cuarto, tarta, regalos… venga, ya queda menos, dos horas ¡nos vamos!

Iba yo monísima, todo sea dicho: vaqueros ajustados, botas de pelito y un jersey ideal comprado hacía poco que me sentaba fenomenal. Tengo 41 pero joer, pues estoy bien, muy bien, qué coño… sigo con el cumpleaños…

-Hijo, vámonos, bonito, ponte las zapas, el abrigo y a casa.

De repente, así muy loco todo, se forma una cola de niños y me quedo, junto con el fotógrafo, atrapada entre ellos y las redes que contienen las bolas. El fotógrafo se encarama a un tobogán y logra salir ileso pero yo, para no montar el espectáculo, pues nada lo hago de manera más civilizada, como una madre, y no como un mono (aunque hubiera preferido hacerlo como un mono)

-¿Hijo, me dejas pasar?- le digo dulcemente a uno de los niños allí apostado.

Me mira de arriba abajo y me contesta todo educado:

-Sí, señora.
-¿Señora? ¿perdona? ¿señora, me has llamado señora? ¡Señora!…

(aquí se va a liar….bufff, señora)

Le aparto, le miro mal, no le escupo porque está por ahí el fotógrafo…paso, le vuelvo a mirar mal y pienso: Puto niño de los cojones, a la salida te espero…

Teniendo en cuenta que los que siempre dicen la verdad son los borrachos y los niños ¿he de asumir este nuevo rol señorial que me han asignado o debo pensar que el niño ese era hipermétrope y necesitaba gafas?

Me quedo desolada y me entra mucha rabia y como ganas de llorar o quemar contenedores o quitarle su bolsa de chuches de un zarpazo ¿será hijo puta…?

Estoy a un tris de ir a hablar con sus padres para decirles que qué clase de educación le están dando a su hijo que no sabe lo que es una MILF, pero claro, pienso, lo mismo ellos tampoco tienen ni idea…

Salimos de allí una amiga, su hijo, el mío y yo:

-Tía, qué me ha llamado señora…

Ella riéndose, yo lamentándome, los niños sudando como pollos y la noche, la noche helada y gélida…

La vida 🤷‍♀️

*Benditos niños. Bendita inocencia 💜

Sushi Q.

La lógica de la razón pura

He vuelto a cambiar de color de uñas… Siempre que varío de perfume o color de uñas es que algo, dentro de mi, se está fraguando. Como soy rubia pues no me entero así mucho pero por dentro, mi inconsciente (sí, las rubias somos unas inconscientes) me dice: eh, nena, estoy tramando algo…

El sábado mi hijo me dejó flipada; le disfracé de pirata y nos convertimos en navegantes de un enorme barco que resultó ser mi cama.

-¡A la orden, mi capitán!- le espeté (de casa Tarradellas)

-¡A la orden, mi capitana!- me respondió con firmeza.

-¡Toma ya, muy bien! le dije. ¡Lenguaje inclusivo!- y chocamos las manos.

A ver, con 5 años no sabe que leches es eso de inclusivo pero le pregunté:

-Hijo ¿por qué has dicho mi capitana? y me contestó:

-Porque yo soy el capitán y tú, la capitana.

Punto y final. Más claro, agua.

Ayer, coloreando, tuvimos otro diálogo así curioso:

-Hijo cada día lo haces mejor, no te has salido nada.

-No me he salido ni un perique (es su manera de decir que no se ha salido nada, me parto)

-Mamá, tú tampoco te has salido, eres una buena dibujanta…

(¡Joder, otra vez! dije para mis adentros llena de emoción y perplejidad ¡estoy creando un monstruo feminista de la hostia!)

-Yo soy dibujante y tú, dibujanta…

-Pues claro hijo, así es…

Y continuamos coloreando y disfrutando como si nada. Cuando las cosas están claras y no necesitan explicación ¿para qué seguir hablando…?

Ojala la lógica aplastante y pura de los niños se metiera dentro de las cabezas deconstruidas y rancias de algunos mayores; el mundo sería más mejor y todos seríamos muy mejores amigos…

Por la noche, niño dormido, decidí que mi color de uñas ya no me representaba. Dejé a un lado el color coral que me ha acompañado estos dos últimos meses y me las pinté de un rojo intenso apasionado, como la pasión que siento por mi hijo y su lógica pura y arrolladora de niño de cinco años…

Sushi Q.

Jamás te dejaré sola

Y otro día más disfrutado.

Estoy reencontrándome, llevaba un tiempo perdida, demasiado azul en mi vida, demasiada intensidad y pirotecnia vacía.

Acabo de llegar del gimnasio, ejercito mi cuerpo, mi mente y mi alma. Salgo, entro, me rocío de vida de la cabeza a los juanetes. Mis sentidos se han agudizado.

Me siento tan fuerte, tan bonita y tan querida…

Está llegando nueva gente positiva a mi vida. He vuelto a abrir mis brazos y llevo una sonrisa casi perenne en los labios. Rojos, siempre rojos, a lo Robert Smith, o desnudos de carmín pero felices y curvados.

Sudo mucho, me canso, tengo agujetas de reírme y de deportivearme. Leo, escucho, comparto. La gente de siempre sigue ahí, a mi lado. La nueva gente aparece y nos vamos acomodando.

No lloro, no siento presión en el pecho, respiro pausadamente, no necesito esparcir ni arrojar confeti, no necesito buscar, lo bueno me va lloviendo, me va cayendo del cielo.

No hay incertidumbre, solo lo sencillo y lo sano anida en mis días. Pies en la tierra, calma chicha, ganas de todo sin necesidad de nada. Qué felicidad, estoy disfrutando tanto…

Mi hijo me dijo la otra noche: ‘jamás te dejaré sola’ Es un niño listo y sensible. Es lo que más amo. Cinco años y sabe más que los adultos que saben tanto.

‘Jamás te dejaré sola’ y nos abrazamos, nos sonreímos y dormimos de la mano.

Sushi Q.

*Vuelvo a ser.

La trapecista

Últimamente me siento viva, enérgica, fuerte; no es que antes no lo fuera, pero cuando decides saltar de tu trapecio sin red y ves que no te estampas contra el suelo, te recorre una sensación de control y poder sobre tu vida que nada ni nadie puede arrebatarte.

Son las 22:00, escucho a Aretha, la gran Aretha, freedooooom, freedoooom…

Anoche , comentaba con un reciente amigo (nunca sabes quién se va a cruzar en tu vida y la maravilla y curiosidad que eso genera) algo que llevo practicando muchos años y que, hasta ahora, a mí me ha funcionado: visualizar, visualizar aquello que anhelas, que necesitas, que quieres atraer a tu vida cuando estás en un pozo anegado de incertidumbre, miedo e irrealidad.

Comienzas a imaginar cómo quieres que sea después del salto del trapecio, lo visualizas, lo paladeas, lo hueles, casi hasta lo tocas y los pelos se te erizan, te emocionas… Aún queda dar el salto, es la parte más complicada y peligrosa, has de hacerlo con precisión, con sangre fría, sin corazón (ya habrá corazón para rato y latirá el tiempo que nos haya sido adjudicado) así que saltas de un trapecio a otro, a otro del cual no sabes nada, solo lo que has visualizado. No miras abajo, miras adelante, no miras atrás, el atrás solo es pasado, dejas tu vulnerabilidad, aprietas todos los músculos de tu cuerpo y entonces, cuando no aplaude nadie (es un circo vacío, tu circo, no necesitas aplausos, ni domador, ni payaso) respiras, te balanceas, te dejas mecer por tu nuevo trapecio y el otro, desde el que saltaste, ya no está, se fue y te encuentras sola, allá arriba llena de fuerza, ilusión y alegría.

Todas somos trapecistas, solo necesitamos saltar, atrevernos y no tener miedo, ese miedo a lo desconocido que nos frena y nos engulle sin tan siquiera pedirnos permiso. Todas somos trapecistas de nuestra vida: SALTA, el miedo no conduce a nada.

Sushi Q.

De bufandas otoñales y swing

Este otoño pienso estrenar bufanda. Ha de ser larga, muy larga y amorosa.

Larga porque ha de abarcar no solo a mí sino a lo que pienso atraer a mi vida: calma, sosiego y momentos amables.

Amorosa porque el otoño es la mejor estación para quererse y abrazarse a una misma.

No sé aún el color, eso ha de decidirlo el momento. Es como con los perfumes, cuando llueve utilizo uno, si hace sol elijo otro totalmente distinto. ¿No os sucede a vosotros?

Cada día que nace es un momento único y hay que aderezarlo con un perfume, un suspiro, un chasquido de dedos únicos.

Hablando de chascar dedos, hace tiempo que no escucho swing, creo que mañana mi banda sonora será un swing eléctrico que me recorra de la cabeza a los pies.

Os dejo con el gran Benny Goodman y un trocito de una peli que os recomiendo encarecidamente ver: Swing Kids (Los rebeldes del swing) es maravillosa, mágica.

Prometo poner foto de mi bufanda nueva y otoñal cuando la tenga; una vez que me la líe al cuello y chasque los dedos todo se volverá swing.

Sushi Q.

https://youtu.be/YibBVIYwQWs